Diez miligramos


Despierten. Han llegado a una época en la que jaquecas y resacas se diluyen efervescentemente en un vasito de agua. Bienvenidos al reino del litio, la ciudad de la benzodiazepina. Donde el dolor terrenal no desaparece por acción del tiempo, sino de la química.

Aquí donde no necesitan estar despiertos para poder vivir, porque hemos logrado colocar un velo sobre esos molestos procesos cerebrales que minan la autoestima y les inundan de una terrible y persistente tendencia a la reflexión y el pensamiento. Olvídense del café, el té o el ejercicio: nosotros les enseñaremos a inyectarse energía por las mañanas.

Sólo somos recolectores. Hemos escogido lo mejor - y lo peor- de los recursos químicos que Dios, en su sabiduría, dispuso para que nuestro planeta albergara las condiciones de vida ideales para mantener a una raza tan atroz como la nuestra. Atroz... y desafiante, puesto que hemos luchado contra el Creador desde hace siglos. Hoy lo hemos tumbado.

De modo que pueden ustedes considerar la depresión, la ansiedad o el insomnio como fantasmas del pasado. Son ya conceptos que se pudren en viejos libros de curiosidades históricas. Son lo que la brujería y la teoría de la Tierra como centro del universo fueron en su día. Hemos aniquilado la idea clásica de "nuestra naturaleza". Podemos reescribir el código genético, hacer festines con células madre, preparar batidos proteínicos y vitaminales. Estamos aquí para crecer.

Aquellos que tengan problemas para dormir, que den un paso al frente. Nos gustaría que confiaran en nosotros. ¿Ven esto de aquí? Nada más que una píldora inofensiva e inocua. Abran la boca. Sensacional. Acaban ustedes de colocar un ladrillo más en la torre de la evolución humana; un paso más hacia la Ley del Mínimo Esfuerzo. Sus cuerpos, como humanos que son, han sido bendecidos con la capacidad de la adaptación y bien pronto tendrán que aumentar la dosis. Pero no tomen en serio a esos humanistas anacrónicos que hablan de la voluntad del espíritu y la pureza de nuestra raza. Sean comprensivos y valientes con respecto a los efectos secundarios. No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos. Estamos trabajando en ello.

¿Y ustedes? ¿Por qué no han dado un paso adelante? ¿Por qué rechazan nuestra ayuda? Saben tan bien como nosotros que no hay muchas más opciones. Este es el siglo XXI, damas y caballeros. Despierten.

1 comentario:

mv dijo...

"[...] No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos [...]"

¿Estoy despierta?