El lenguaje del silencio

Las palabras nunca cumplen su objetivo. Están ahí para aproximarse, pero nunca para llegar. La magnitud de los sujetos y sus emociones, sus pasiones, sus sueños, sus inquietudes y sus divagaciones es demasiado grande como para que un código incompleto e impreciso las domine. La mayoría de las veces fracasamos a la hora de expresar justamente lo que pretendíamos, convirtiéndonos sin saberlo en seres enigmáticos, incomprendidos, y en el fondo limitados por nuestra soledad.

Todos hemos experimentado el placer de la conversación profunda, en la que de verdad nos parece que han logrado arañarnos el corazón sin demasiado esfuerzo. En estas situaciones, las oraciones suelen jugar un papel secundario, una función periférica en la búsqueda de la verdadera comprensión. Al fin y al cabo, las palabras no fueron obra de Dios, sino del hombre: tantean, rastrean y provocan sin terminar de sobrepasar la aplicación práctica para la que fueron concebidas. Sólo en contadas ocasiones, y bajo determinadas circunstancias, exceden su propia función gramatical para adquirir la categoría de símbolos, sobrepasando de manera casi independiente el poder que tienen en su aspecto formal y no retórico. En todo caso, la oratoria no deja de ser un largo preámbulo para la auténtica comunión espiritual que se produce cuando las palabras dejan de ser necesarias, cuando una mirada o una pausa transmiten lo que no cabe en cuatro horas de conversación. Es el regalo definitivo para el hombre que ha vencido finalmente a las limitaciones del lenguaje, consagrándose al único idioma que dice siempre la verdad: el del silencio.




2 comentarios:

ilitia dijo...

El relente.

:)

mv dijo...

"La mayoría de las veces fracasamos a la hora de expresar justamente lo que pretendíamos, convirtiéndonos sin saberlo en seres enigmáticos, incomprendidos, y en el fondo limitados por nuestra soledad"

Odio cuando me convierto en un ser enigmático por haber fracasado en la expresión de lo que llevo dentro... Y sin embargo, cuando me convierto en ese ser incomprensible, es cuando puedo sacar cosas importantes de mi misma...