Para M.O.P.
Me encanta tu perfume de historia,
unos días como polvo sobre el Quijote,
otros, como revista de crucigramas.
Tu nombre sabe a travesía eterna,
a viaje de mil páginas sobre el mar
y a colección de romances en verano.
Tienes aún ese tacto volátil,
valiente y suave cuando quieres,
distraído y rugoso a temporadas.
Y tu voz conserva esas notas
de poema leído las noches
y de rabia contenida las mañanas.
¿Por qué habría de escoger
entre esa realidad que es fantasía
y esa fantasía que es la realidad?
¡Que sean ambas lo mismo!
Porque sólo hay una forma de mirarte
que es desde mil ángulos a un tiempo,
y una sola forma de quererte
que es todas ellas a la vez.